Tumbada en la cama, harta del calor de las sábanas, pero sin ganas de levantarme, queriéndo que los días pasen, y que la situación cambie. Duermo horas y horas, pero el deshasosiego y la melancolía sigue ahí. Y es que mis pensamientos son tristes, porque es así como me siento, ¿qué me pasa? tan siquiera yo sabría responder, hay cosas para las que no se tienen respuestas.
Miro a la gente de mi alrededor, sonámbulos, ciegos, y me pregunto si esa ceguera también me abarca a mi. Seguramente sí. Las paredes se estrechan, acercándose muy lentamente, creándome una situación de claustrofobia. Bajo a la calle, zombie, y me encuentro perdida, no tengo a dónde ir. La soledad me embriaga, me hace suya. Corro entre la multitud, y su contacto no me hace sentir más viva. Me ahogo en un grito silencioso, y camino hacia el mar.pero no lo encuentro y me siento en la horilla de un charco, y lo miro, buscando respuestas, esperando, pero solo siento el silencio. Un escalofrío recorre todo mi cuerpo, y vuelvo a la cueva...Las paredes casi se tocan ya, y no puedo respirar. Empiezo a ponerme más roja de lo normal, el nudo de mi estómago avanza hacia mis pupilas, pero, a veces, no le quedan lágrimas. En cambio, la sangre hierve en tus venas, y tu propia rabia te condena. Porque no, no quieres estar así. Recuerdas un comentario de antaño, en el que te adulaban porque siempre sonreías, aunque el viento no te fuera favorable, y buscas desesperadamente esa sonrisa, pero no debió ser tuya, sino de otro, quién sabe.
Chillas, pides cosas, pero realmente no estas segura de pedir lo mismo que ofreces...Quizás es que no das nada, y por eso no recibes. Puede que en mi burbuja de protección, halla creado tal velo que realmente sea yo quién no soy capaz de ver, de oír, no lo sé.
Ha sido un mal fin de semana, en el que las páginas de mi historia permanecen y permanecerán en blanco por siempre, dónde no hay nada que escribir, y esa blancura brilla con tal fuerza que daña mis ojos.
Odio la soledad no deseada, qué se le va a hacer...Mañana será otro día, y me perderé entre la multitud, sonreiré, intentando hacer ver que soy feliz, que no necesito a nadie, que puedo sostenerme en pie. Leeré esto, y sentiré que me equivoco, que merece la pena estar aquí, y que puedo ver las cosas tras un cristal que no sea negro...Lo sé.